Hay dos clases principales de ideas que trascienden una situación determinada: las ideologías y las utopías. Las ideologías son las ideas que trascienden la situación. Las utopías trascienden también una situación social, sólo que orientan la conducta hacia elementos que no están contenidos en dicha situación. Son ejemplo de ello las utopías del siglo XIX, propuestas arquitectónico-urbanísticas tendientes a mejorar las condiciones de vida y trabajo del proletariado inglés fundadas en la ideología del socialismo. Una ideología es el conjunto de ideas, tendientes a la conservación o la transformación del sistema existente (económico, social, político), que caracterizan a un grupo, institución, movimiento cultural, social, político o religioso. Otra acepción (Teun van Dijk, 1999) define ideología como un sistema de creencias y representaciones sociales compartidas y específicas de un grupo las cuales se inscriben dentro de las “creencias generales (conocimiento, opiniones, valores, criterios de verdad, etc.) de sociedades enteras o culturas”. El aspecto social de la ideología es básicamente su característica compartida por grupos específicos. A su vez los grupos ideológicos se organizan en torno a un esquema conformado por categorías sociales como pertenencia, valores, posición y recursos. Respecto a la relación entre el poder y las ideologías en tanto éstas organizan también relaciones sociales, pueden funcionar para legitimar por una parte el abuso del poder y la desigualdad (el nazismo) y por otra, la resistencia al cambio (el catolicismo). Los grupos dominantes que en la antigüedad mantenían su posición por la fuerza, en el Renacimiento y con el Humanismo el dominio va a estar dado por un nuevo pensamiento, una nueva visión del mundo. Francis Bacón, como teórico y práctico de la política, pensador crítico que manifiesta su preocupación por las ideas en su época (1561-1626), junto a él Galileo (1564-1642) y Descartes (1596-1650), desde lo secular y profano generan un verdadero corpus racionalis que incide en la realidad histórica, si bien no elaboran una teoría sobre la ideología dejan claro su preocupación por la ideología latente en su momento e intentan cambiarla. Con este anhelo de renovación se mira hacia los modelos clásicos del pasado, del pensamiento. De una sociedad colectivista y teocéntrica medieval se produce un profundo cambio a la exaltación del individuo y la naturaleza. El término ideología fue formulado por Destutt de Tracy (Mémoire sur la faculté de penser, 1796), y originalmente denominaba a la ciencia que estudia las ideas, su carácter, origen y las leyes que las rigen, así como las relaciones con los signos que las expresan. Medio siglo más tarde, el concepto se dota de un contenido combativo por Carlos Marx. “Bajo esa concepción negativa, cada ideología es una cosmovisión que pretende despojar al hombre de su libertad, sumergiéndolo en una mentira, convirtiéndolo en parte de una masa que se pretende manipular y, si triunfa, dominar. Desde ese punto de vista, las ideologías son herramientas de control social”. Tal como el materialismo histórico define el concepto, la ideología forma parte de la superestructura, junto con el sistema político, la religión, el arte y el campo jurídico. En la historiografía suelen encontrarse interpretaciones de la ideología en el sentido de la inadecuación de la ideología dominante a nuevas condiciones o el surgimiento de ideologías alternativas que entran en competencia con ella, produce una crisis ideológica, hace aumentar la tensión social (lucha de clases), contribuye a una crisis de un modo de producción y presupone un cambio de situación. El filósofo Jean Pierre Faye (1998) expresa que el término ideología, reservado en el siglo XIX al debate intelectual, se convierte en el siglo XX en el vehículo de grandes movimientos sociales y de pensamiento, sobre el soporte de grandes masas que son adoctrinadas por los nuevos medios de comunicación, la propaganda, la violencia y la represión. En el periodo de entreguerras las ideologías políticas enfrentadas son fascismo y comunismo fundamentalmente, aunque del siglo XIX hayan sobrevivido el liberalismo en su versión democrática, el conservadurismo, el socialismo democrático, el anarquismo y los nacionalismos. Feminismo, pacifismo, ecologismo y los movimientos por la igualdad racial y el reconocimiento de la identidad sexual son ideologías no estrictamente políticas, con fuerte vocación transformadora de la sociedad. El mundo religioso actual adquiere una posición marginal de la mayor parte de las nuevas visiones del mundo.
Bibliografía: MANNHEIM. Karl Ideología y utopía. México: Fondo de Cultura Económica, 1987. TEUN VAN DIJK. Ideología. Una aproximación multidisciplinaria. [En línea] Barcelona: Gedisa. 1999 Pág.154-156 [citado 4 de abril de 2012]. En http://definicion.de/ideologia/